Después de ser atropellado por un camión allá por Texas, salir vivo por gracia divina - lo que demuestra que, en caso de existir, dios es rockero- y prepararse un discazo postrado en una cama entre dolores, cerveza, whiskey y morfina (seguramente)... Aquí llega el viejo bluesero endemoniado:

Escribiría todo un Nuevo Testamento sobre él, pero sería absurdo... su sonido en si, ya lo cuenta todo: una vieja Gibson del 59, un pequeño bombo a su pie izquierdo y un micrófono que distorsiona su voz, ensuciándola y resquebrajándola milagrosamente...¿Y para qué más?
Aquí dejo un par de vídeos suyos, QUE YO TENGO QUE ENCONTRAR ENTRADAS.