lunes, 16 de mayo de 2011

Pequeño homenaje a Eduardo Benavente

Me caracterizo por llegar tarde a los planes que más me importan. Y para mí, era de vital importancia recordar a Eduardo Benavente, por esto he llegado un día tarde. Ayer, se celebraba el 28 aniversario de su muerte.
Eduardo fue una figura clave en la Movida Madrileña, allá por los 80. Él sí lo fue, aunque, como los más importantes de aquello, pasase casi desapercibido. No fue el caso de otros personajes populares, que llevan no sé cuantos años viviendo como abanderados y protagonistas de tal Movida, y que sólo tienen el "yo pasaba por allí", como sustento para mantenerse en el candelero, considerandose casi mitos en vida.
Benavente, fue ex-Pegamoide, y fundador de Parálisis Permanente. Un tío con la filosofía del "hazlo tú mismo" -ahora aplaudida, gracias al Indie- grabada a fuego en su cabeza. Un chico tímido, de pocas palabras, que florecía al comenzar la música, y derrochaba su verbo sarcástico, políticamente incorrecto, su crítica. Ese era su lugar para expresarse, donde se aseguraba de que sus palabras no cayeran en saco roto.
Bajo la agresiva apariencia del punk -que los españolitos importamos desde Inglaterra y EEUU, por aquel entonces-, llamaba la atención lo frágil que parecía ser en realidad. Tenía una mirada de niño desprotegido, que inspiraba ternura más que ferocidad.
Podríamos definirle como un Sid Vicious a la inversa. Es decir, muy serio y nada payaso. Tenía mucho qué decir y qué hacer, tenía talento, se implicaba, y no dudaba en compartir esa pasión por la música con su inseparable Ana Curra, su pareja.
Otra figura emblemática de la Movida, otra ex-Pegamoide y, más tarde compañera en Parálisis Permanente.
Me faltan palabras para describir lo que transmite Ana en persona. Es como una fortaleza, en parte está en ruinas, pero lo que queda de ella en pie, es sólido e inamovible. Y esto desprende una belleza, y una magia diferente y especial. Una mujer valiente, que después de los años y de la pérdida de Eduardo, está llena de fuerza, y no para, lo mismo imparte clases de piano en el conservatorio del Escorial, que vuelve a los escenarios con Digital 21... Una máquina de crear y re-crearse a ella misma.
Hoy, "como más vale tarde que nunca", o por lo menos, es mi excusa de siempre... Quiero recordar a Eduardo Benavente y a Parálisis Permanente... Y creo que no hay mejor homenaje que las palabras de la que fue su compañera de aventuras, su eterna mitad.


Irene G.M.






4 comentarios:

Nuria Follana dijo...

Muy grandes Irene!!! ¿Te he contado alguna vez que mis padres los conocían? En su juventud ellos trabajaban en la Sala Celeste de Barcelona y los llevaban allí a tocar. Mi madre dice que su muerte fue un duro golpe en los años ochenta, y que todavía la gente los recuerda. Un besito guapa y agregame!!!

Irene G.M. dijo...

Noooo, no me lo habías contado!! Claro que se les recuerda... incluso los que no le conocimos (a Ana no la cuento, porque la conocía. Me dio una conferencia jeje)
Tengo ganas de verte, pichurri... Agregada estás.
Un besazo Sol!!

Nuria Follana dijo...

si hija tengo padres festeros, que estuvieron en todo el centro de la movida de los 80 jajajajajaja yo también tengo ganas de verte, ahora el viernes 1 me voy a calpe a excavar todo el mes, asi que nos podriamos ver en agosto!! espero que estes muy bien presiosa mia!!! un besito!!

Anónimo dijo...

hola chicos. soy un fan aferrimo de eduardo tengo todos sus discos. lo vi en zaragoza en el 83 me quede faseado. alguien sabe el lugar exacto del acidente . paso mucho por la autopista cerca de alfaro y nunca lo veo. se que hay una cruz